Archivo del Autor: editor

Ciruelos, un viaje al pasado en el día de los patrimonios 2024

El sábado 25 de mayo, día de los patrimonios, se llevó a cabo una actividad en la localidad de Ciruelos, en la cual se exhibieron aspectos importantes de la historia de esta localidad. Con la presencia de autoridades comunales y provinciales, vecinos y turistas, se realzó la memoria de quienes forjaron esta antigua localidad, la cual fue el centro cívicó de la costa de la actual comuna de Pichilemu, mucho antes de la creación del balneario que impulsará Agustín Ross Edwards a fines del siglo XIX.

El Profesor Carlos Leyton Labarca, director de la escuala básica de Ciruelos, fue el encargado de guiar a los participantes de la actividad, en un recorrido por distintos puntos del pueblo, recordando lugares importantes como almacenes, escuelas, el correo, la panadería, el retén de carabineros, el calabozo, la iglesia, etc, rememorando hitos que marcaron la actividad económica, social y cultural de toda la zona aledaña.

En la ocasión, se homenajeo al profesor Leyton Labarca por su dedicación y compromiso con la preservación del patrimonio local, por su colaboración en la recopilación de antecedentes del recorrido por el patrimonio de Ciruelos.

En las afueras del templo católico de Ciruelos se exhibió una serie de fotografías e ilustraciones de personas que vivieron y tuvieron un papel importante en la historia de la localidad.

(Imágenes: Municipalidad de Pichilemu).

Carlos Echazarreta Iñiguez, ex alcalde de Pichilemu

El 20 de mayo pasado falleció quien fuera alcalde de Pichilemu en dos oportunidades, Carlos Echazarreta Iñiguez. Había nacido en Santiago el 11 de noviembre de 1934, hijo del también alcalde de Pichilemu Carlos Echazarreta Larraín y María Íñiguez Infante. Durante muchos años fue administrador del Fundo El Puesto, ubicado en Pichilemu, donde ejerció la labor de agricultor.

Echazarreta comenzó su labor política en la década de 1960, siendo elegido regidor por el Partido Conservador por el período 1960-1963. El año 1963 -por el partido Demócrata Cristiano- resultó electo y elegido alcalde por el período 1963-1967. Volvió a ser reelegido como regidor en el período 1967-1971 y 1971-1975.

Tras el golpe de estado ocurrido el 11 de septiembre de 1973, fue nombrado alcalde desde fines de septiembre de 1973 a noviembre de ese mismo año. Años más tarde, ya en democracia, fue elegido como Consejero Regional representando a la provincia de Colchagua, por el período 1993-1997. El año 2012 fue candidato a concejal por la comuna de Pichilemu, sin embargo no fue elegido.

Un viaje al pasado y recorrido por distintos lugares de Pichilemu, actividades para el próximo día de los patrimonios

Veinticinco años se cumpliran el próximo fin de semana desde que se comenzó a celebar en nuestro país, el día del patrimonio (hoy denominado día de los patrimonios) y diversas actividades se realizaran con este motivo a lo largo y ancho del territorio nacional.

En Pichilemu, una de las dos actividades planificadas es la denominada «Historias y Memorias de Pichilemu y del Ferrocarril del Siglo XIX-XX», la cual se desarrollará el domingo 26 de mayo en el Museo Historico de la Ex Estación de Ferrocarriles. Segun el sitio oficial del día de los patrimonios, consistirán en visitas guiadas a la Antigua Estación de Trenes, donde se da a conocer la historia de esta casona que data del año 1917, declarada Monumento Nacional, la historia de Pichilemu y del ferrocarril en sus 60 años de funcionamiento en Pichilemu.

Por otra parte, el mismo día 26 se desarrollará la actividad denominada «Pasacalle + Caminata Patrimonial», la cual consistirá en Pasacalle con batucada, expresiones de circo y carnaval (Av. Cáhuil, Plaza de Villa Mar Azul hasta la Ex Estación de Trenes).
1. Ex estación de Trenes: Charlas a cargo del Prof. Jorge Galaz y la gestora cultural Mónica Gonzáles (Patrimonio Histórico) Para los niños y niñas juegos típicos y confección de instrumentos.
2. Humedal Petrel: Avistamiento de aves (Patrimonio Natural).
3. Plaza Prat: Música en vivo y cierre con danzas tradicionales (Patrimonio Artístico) a cargo del BAFOP.

Mas detalles en el sitio oficial.

El doctor Eugenio Díaz Lira

Apenas don Agustín Ross Edwards abriera en Pichilemu su colosal hotel, llegaba la familia Díaz Lira a descansar en el nuevo balneario. Componíala la viuda de don Wenceslao Díaz Gallegos –médico de nota, fallecido en 1895- doña María Luisa Lira Errázuriz y una decena de hijos, llegando a Pichilemu desde su mismo fundo sanfernandino, “El Olivar”, siendo aquí los más entusiastas en el acontecer veraniego en el lugar costino.

Entre esos hermanos, uno de los que más cariño le tomó a estas costas fue don Eugenio, universitario en medicina, recibido en 1904, pues, al dispersarse la familia, ya tomado estado o buscando otras playas, el siguió fiel a Pichilemu, levantando su casa, con el confort que la hacía una de las de mayor categoría en el citado balneario.

Relacionado como estaba en el medio católico, solía invitar a su casa estival a algunos eclesiásticos, de manera que en la veranada no faltaba algún presbítero u obispo, que aprovechaban esos días para hacer apostolado.

Hace poco, al conocer detalladamente la vida de nuestra primera santa, se supo que el médico que atendió a la religiosa en el convento de Los Andes en su enfermedad mortal, fue el doctor Díaz Lira, que era el galeno de los Fernández Solar, en Santiago.

Era en vacaciones cuando el doctor Díaz Lira se hacía presente a favor de los pichileminos, ya que, además de constante cooperador del vicepárroco en adelantos materiales de la iglesia local, atendía enfermos que esperaban ansiosos su llegada. Más que descanso, Pichilemu fue un campo donde su acción social estuvo al día. El Dispensario “San Rafael” –primer centro asistencial pichilemino- se debió a su generosidad sin límites. No hay obra alguna de nuestra antigua viceparroquia a la que nos prestara su decidida colaboración, con oportunos auxilios. Su esposa e hijas fueron las más leales cooperadoras, en la extensión de su apostolado cristiano.

Su vida profesional, jalonada de títulos y merecimientos, ya como profesor universitario, cirujano famoso, ya como fundador de centros médicos y científicos, vióse interrumpida por la enfermedad que llegó a perturbar su trabajo arduo y fecundo. Así, fue como en el invierno de 1945, a los 65 años de edad, falleció en Santiago, lugar de su actividad médica. Su sucesión donó luego su valiosa residencia veraniega a las religiosas de la Preciosa sangre donde, ampliada en colegio, centenares de alumnos se educan bajo el recuerdo del ilustre benefactor.

(Fragmentos de un artículo publicado en Revista Tripulantes, diciembre 2002. Fotografía: El doctor Díaz Lira con familiares y amigos, www.pichilemunews.cl).

El profesor Carlos Leyton y el alcalde Cristian Pozo.

La escuela más antigua de Pichilemu está en Ciruelos y cumplió 170 años

Este viernes 26 de abril, la escuela de Ciruelos cumplió 170 años de existencia, hecho el municipio local conmemoró con una emotiva ceremonia donde estuvieron presentes la comunidad educativa del establecimiento, encabezada por su director Carlos Leyton, autoridades locales encabezadas por el alcalde Cristian Pozo, y los concejales Danilo Robles, Sofía Yávar y José Luis Cabrera, entre otras.

Hubo en la ocasión, emotivos reconocimientos a destacados ex-alumnos que tuvieron su paso en la escuela. Tres generaciones de la familia Cabrera, recibieron el mencionado reconocimiento: Juan Cabrera, su hija María Raquel Cabrera y su nieto Simón Leiva Cabrera.

El grupo de profesores de la escuela de Ciruelos preparó para la ocasión diversos números de música y bailes, ejecutados por los alumnos, siendo ampliamente aplaudidos por los asistentes a la conmemoración. Ese mismo día se inauguró un mural realizado por el artista pichilemino Jose Ignacio Vargas, también ampliamente aplaudido.

Escuela de Ciruelos, años 90 (fuente PichilemuNews).

El director de la escuela, el profesor Carlos Leyton, recibió el decreto oficial, mediante el cual se creó la Escuela de Ciruelos hace 170 años atrás, documento que formará parte del inventario del Museo del Niño Rural por su relevancia histórica. Cabe señalar que el Museo funciona a un costado de la escuela.

«Los hombres de la sal», el inolvidable documental que hace 34 años mostró al mundo las salinas de Pichilemu

En 1990, Canal 13 exhibió el episodio denominado «Los hombres de la sal», del programa «Al Sur del Mundo», en el cual se mostró el proceso completo de cosecha de sal de mar, desde el inicio de la temporada en primavera hasta la cosecha en otoño del año siguiente.

«Al Sur del Mundo» fue una serie documental etnográfica y naturalista sobre Chile y América Latina, que Canal 13 exhibió entre 1982 y 2001. Contó con 124 capítulos los que fueron exhibidos en Canal 13 y en otros países latinoamericanos. En versiones inglesa y francesa fue adaptada por Multimedia Group of Canada y distribuida en Canadá y algunos países europeos y asiáticos. Sus episodios se han transmitido hasta el presente por los canales de televisión por cable 13C y Rectv.

tren a pichilemu, fecha indeterminada

El ocaso del ramal San Fernando a Pichilemu

El ferrocarril llegó definitivamente a Pichilemu el 5 de enero de 1926, después de la ardua construcción de tres túneles, siendo el del medio, llamado “del Arbol”, el más largo de sudamérica en ese entonces, con 1950 mts. de longitud.

Prestó servicios por 60 años, siendo 1986 el que marcaría para siempre el adiós del “patafierro”, como era conocido por nuestros padres y abuelos, porque en junio de ese año, el invierno reblandeció el terreno, lo que provocó su deslizamiento bajo la línea férrea.
Indagando en el periódico Pichilemu, se puede leer, en la edición de mayo de 1987, que en el kilómetro 99, a la altura del puente Las Mulas, se produjo el año 1986 el reblandecimiento del terraplén, el cual hasta esa fecha se mantenía en el aire a una longitud de 42 metros y 20 de profundidad. Se señala que FFEE argumentaba que la reparación de ese sector requería una inversión de 36 millones de pesos de aquella época, versión que contrastaba con la que daba Luis Pozo, técnico-inspector de vías, jubilado el año 1985, y que daba la cifra de las reparaciones en no más de tres millones de pesos.
A pesar de la inquietud popular por la reposición del ferrocarril, el problema suscitado nunca fue solucionado por el Gobierno de la época ni por FF.EE.
Hoy la Estación de FFEE es Monumento Histórico desde el año 1995, y en el lugar funciona una oficina de Turismo.
(Extracto de un artículo de José Arraño Acevedo, publicado en Revista Tripulantes, edición verano 2004, vía archive.org).

«Recuerdos del pasado», el legado poético de Miguel Becerra Pavez

Este sábado 06 de abril a las 18 horas se desarrolló en el Centro Cultural Agustín Ross de Pichilemu el lanzamiento del nuevo libro del reconocido vecino de esta comuna Miguel Becerra Pavez. Con asistencia de numerosa concurrencia, se desarrolló la actividad en la cual se dio a conocer la obra titulada «Recuerdos del pasado», la cual contiene décimas dedicadas a Pichilemu, por parte de Becerra Pavez, quien desarrolla el arte de la poesía desde hace muchos años.

José Miguel Benito Becerra Pavez es un escritor de 85 años, oriundo de la localidad de de Espinillo, residente desde 1979 en la ciudad de Pichilemu, donde ha vivido con su esposa Maria Elena Pino y sus seis hijos.

En la ocasión, el conocido comunicador pichilemino Fabricio Cáceres destacó la trayectoria de Miguel Becerra, quien ya ha publicado dos libros anteriormente. El conocido escritor también desarrolló por muchos años la actividad de panadero en su domicilio. También intervinieron en la actividad de lanzamiento del libro el empresario Luis del Pino, la directora del Museo Histórico de Pichilemu, Mónica Cornejo, el profesor Patricio Lizana y el propio Miguel Becerra, quien aprovecho la ocasión de agradecer a quienes le apoyaron a sacar a la luz esta obra literaria y declamó unas décimas dedicadas a la recordada vecina de Pichilemu Tabita Lzana, quien falleció victima de femicidio en enero pasado.

Historia del templo parroquial de Ciruelos

La noticia no era oficial, pero era un rumor que se trasmitía de boca en boca desde hacía unos días en el sector, no había conversación entre los habitantes del pueblo que no tocara el tema, aquel invierno de 1778. La pequeña capilla de Ciruelos, según comentaban, había sido elevada a la categoría de parroquia, quitándole por consiguiente esta jerarquía a la parroquia de Reto distante sesenta kilómetros al oriente del caserío, la gente y las autoridades del pueblo esperaban que los documentos oficiales llegaran en los próximos días, para ratificar el nombramiento. También se comentaba la desazón que había en la zona de Reto, por este cambio de sede parroquial. Asimismo señalaban que algunos hacendados de esa zona habían llegado hasta la misma capital del reino a realizar gestiones para que ésta medida se revirtiera.

El Decreto firmado por Mons. Manuel Alday y Axpée quien había enviado con fecha 4 de julio de 1778 al Gobernador de Chile Don Agustín de Jáuregui los autos formados para dividir el curato de Rapel y crear una nueva parroquia en los territorios de Trinidad, San Antonio y Cahaguil (Cáhuil) con sede parroquial en Ciruelos, se mantuvo a firme. El proyecto era aprobado con fecha 23 de Julio de 1778.

El cura párroco de la época Thomas de Artolaza no cabía en sí de orgullo, al igual que en todo el pueblo, la información se comentaba con especial alegría, y junto con las autoridades se pusieron de acuerdo para dar a conocer la noticia a la comunidad el domingo siguiente.

El día de la misa de la Asunción de la Virgen, la capilla estaba repleta. Feligreses de todos los sectores habían llegado a enterarse en forma oficial del nuevo status que tendría la capilla. Después de la misa, dieron la noticia a la comunidad y junto con ello la nueva tarea que se venía por delante, como lo era la construcción de un templo que hiciera honor al rango otorgado. Se creó una comisión que debería presentar, dentro de un breve plazo el proyecto del nuevo templo. Asimismo una estimación de los materiales, los costos de éstos y el tiempo necesario para su construcción.

El proyecto presentado y aprobado era grandioso, el templo se ampliaba en cuatro veces su capacidad, las nuevas alas que se construirían pegadas al lado norte y oriente formarían una cruz, superando los quinientos metros cuadrados de construcción. Sobre las techumbres se instalarían seis extractores de aire, las paredes serían de adobe cruzado, lo que les darían el espesor de un metro a las murallas. Nunca se habían construido muros de ese grosor en la zona y según todos opinaban, esta sería la primera y última vez que se realizaría una obra así. A ambos lados de la entrada se levantarían dos pilastrones de seis metros de largo por uno de ancho que servirían de base para la construcción del campanario. Hacia los lados norte, sur y oriente se contemplaba la construcción de altos y anchos corredores, con gruesos pilares cada tres metros. La superficie de los corredores superaba los trescientos metros cuadrados. Las campanas se mandarían a fabricar a Pamplona, ciudad famosa desde la Edad Media por sus artesanos expertos en el trabajo con los metales y la confección de estos elementos, a las cuales lograban darle un tañido especial por su claridad y duración que las hacían inconfundibles.

La estimación de algunos de los materiales para la construcción de la obra era impresionante, la envergadura del templo así lo requerían. Aparte de la cantidad lo que complicaba aún más la concreción del proyecto era que con suerte tendrían seis meses para elaborarlos, fabricarlos, trasladarlos y almacenarlos en el lugar de la obra de tal modo de protegerlos de las abundantes lluvias del invierno y tenerlos listos para empezar los trabajos apenas llegara la próxima primavera.

El diezmo y la primicia entregada al final de cada cosecha por todos los habitantes del poblado y sus alrededores durante estos años de bonanza económica de Ciruelos, zona en que la agricultura, especialmente las siembras de trigo, daban excelentes rindes en los campos recién talados, permitió al cura tener losahorros suficientes para empezar el proyecto, mas el entusiasmo de toda la comunidad hacía que el aporte económico de la feligresía para el término de la obra permitiría que ésta de financiara sin inconvenientes. Aparte de ellos los cinco grandes almacenes y otros recintos comerciales como restaurantes, herrerías, casas de estanco, hacían su propia y generosa contribución a la iglesia. Cabe también mencionar que los propietarios del Fundo San Miguel De las Palmas, hicieron importantes aportes para ésta y otras obras de la parroquia.

Pasó el invierno y en los primeros días de septiembre se empezaron los trabajos de nivelación del terreno donde se emplazaría la futura parroquia. Una parte correspondía al camino y la otra a un pequeño montículo que había que nivelar. Treinta hombres trabajaron durante la primavera y el verano en esta obra, sacando la tierra a chuzo, piqueta y pala y trasladándola en carretillas de mano o angarillas creando un terraplén que serviría de base para el emplazamiento del nuevo tramo del camino. Otra parte fue llevada a un
lugar cercano. Casi al concluir este trabajo llegó a la localidad una pala buey, verdadero adelanto tecnológico que realizaba el trabajo de varios hombres reemplazando su fuerza por la de los bueyes, de este modo pudieron concluir la explanada. Dado el tamaño de la nueva obra y la longitud de la nave central, era necesario modificar el trazado del camino creándose una curva que permitía sortear el nuevo edificio y unir ambos tramos del camino. Costó bastante convencer a los vecinos que residían en ese lugar pero finalmente después de hacer algunas consultas y concesiones fueron traslados a otro lugar dentro del mismo pueblo, pudiendo de este modo modificar el trazado del camino real.

Varias cuadrillas de diez hombres cada una se dedicaron a construir los treinta y ocho mil adobes estimados para los muros. Otros veinte se dedicaron a cortar y labrar las ochocientas vigas de canelo que se necesitarían para la construcción, además de buscar cuatro vigas especiales de diez metros de largo cada una y de veinte por veinte pulgadas de espesor, que se colocarían sobre las paredes de adobes amarrando todos los muros en torno al altar. Además deberían labrar los dinteles para puertas y ventanas, los pilares y las soleras que conformarán los corredores que el templo llevaría por casi todos sus costados.

Las tejas se fabricaron en el sector del Cerro Alto, ya que el suelo de esa zona hacía que el barro fuera el ideal para este propósito, además que quedaban de un color rojizo muy llamativo. En veinticuatro mil quinientas, se estimó la cantidad de tejas que se necesitarían para poder techar la futura parroquia. Veinticinco trabajadores tuvieron esta misión. Cuatrocientas carretadas de piedras de distintos tamaños fueron traídas de terrenos cercanos y de una improvisada cantera.

Después de haber acopiado todos los materiales para la construcción del templo, se inició la obra en el mes de septiembre, casi un centenar de hombres trabajaron arduamente para tener techado el templo antes de marzo siguiente, ese año y los dos siguiente les llevó terminar esta construcción que representó todo un símbolo para la feligresía de estas lejanas tierras costinas. La advocación de “San Andrés Apóstol”, como su santo patrono, tuvo su origen en que muchos habitantes de la doctrina especialmente los de Cáhuil se dedicaran a la pesca.

El tañer de sus campanas se escuchaba en toda la comarca, llamando a los fieles a las misas que hasta el año sesenta, mientras permaneció un cura párroco residente, se realizaban diariamente. En algunas oportunidades su repique se escuchaba hasta Los Robles de Petrel ubicado a 25 kilómetros de este lugar.

El templo parroquial, ha permanecido a través del tiempo y ha sido testigo de la partida de todos esos hombres y la llegada de sus descendientes, por varias generaciones en un ciclo sin fin. Asimismo es importante consignar que desde 1778 hasta el año 1900, lo que equivale a 122 años de su historia, más de 20.800 niños o niñas fueron bautizados.

Desde que se construyó, la naturaleza y el hombre han puesto a prueba su resistencia. Ha sufrido muchas modificaciones, se ha reparado y reconstruido en parte a lo menos cuatro veces, pero su esencia siempre ha permanecido. Sus tejados han resistido el sol, el viento, la escarcha, lluvias, temporales y granizadas durante 234 años.

Sus paredes sintieron venir desde las entrañas de la tierra, o desde el sur o del norte varios terremotos, el de 1835 con posterior tsunami que afectó desde la desembocadura del río Maipo al Bío Bío, el de Valparaíso en 1906, el de Talca en 1926, el de Chillán en 1939, el mega terremoto de Valdivia en 1968, el de San Antonio en 1985 y finalmente el de Cobquecura, aquella noche del 27 de febrero de 2010, cuando la tierra quiso sacudirse de todo lo que el hombre había construido a lo largo de la costa central de Chile.

El pequeño pueblo de Ciruelos no estuvo al margen de esta tragedia, la mayoría de sus casas fueron destruidas y para el templo parroquial, la estocada fue casi mortal, sus paredes agrietadas, su campanario quebrado y caído era la señal inequívoca que estábamos llegando al final de un ciclo. Sin embargo esta situación pudo revertirse gracias a la visión, el tesón y la perseverancia de un grupo de hombres y mujeres liderados por nuestro cura párroco Padre Pablo Donoso y Donoso, dispuestos a lograr lo que parecía casi
imposible, su reconstrucción. Gracias a ellos y a instituciones como la Municipalidad de Pichilemu, el Gobierno Regional, el Consejo de las Cultura y las Artes, y la comunidad toda, fue posible transformar esta catástrofe en una oportunidad y hacer posible que estemos hoy,
presenciando un hito más en la existencia de este histórico templo, que a través del tiempo se ha transformado en el ícono religioso más importante de la costa cardenalina.

(Texto preparado por el profesor Carlos Leyton con motivo de la inauguración del templo parroquial de Ciruelos en 2013, luego de su restauración tras los daños sufridos por el terremoto del 27 de febrero de 2010. Imágen: Recorte de la portada del libro «Ciruelos, el pueblo de una calle larga», del profesor Álvaro Álvarez).

Importante reconocimiento recibió la directora del museo histórico de Pichilemu

La municipalidad de Pichilemu entregó un merecido reconocimiento a la gestora cultural Mónica Cornejo por su trayectoria en el ámbito del turismo y la cultura.
Durante la ceremonia por la conmemoración de los 132 años de la comuna, llevada a cabo el viernes 22 de diciembre en la plaza Arturo Prat de la comuna, la cual fue presidida por el alcalde de la comuna Cristian Pozo y que conto con la presencia de los integrantes del Concejo Municipal, autoridades provinciales y regionales, y numeroso público asisente, se reconoció publicamente a diveras personalidades que se han destacado en diversos ámbitos del desarrollo local.

Figuras del deporte, bomberos, el comercio, la gastronomía, etc. recibieron un reconomiento de parte del municipio, entre ellos la destacada gestora cultural Mónica Cornejo, directora del Museo histórico ex estación de trenes de Pichilemu. La profesional, técnico en turismo, tiene un atrayectoria de más de 30 años de trabajo en el sector público y privado, en el rubro de turismo receptivo y el patrimonio cultural, en sus actividades realizadas, primero como funcionaria del municipio local y luego en el edificio de lo que fuera la estación de trenes de Pichilemu. En ese lugar, ha mantenido una oficina de información turística y el museo.

Otra de las figuras destacadas por el municipio en la ocasión fue el surfista local Rafael Cortez, quien tuvo una destacada participación en los juegos panamericanos Santiago 2023, donde obtuvo medalla de plata en su categoría, el pasado mes de octubre en Punta de Lobos.