El legado de don Agustín Ross Edwards

“Un joven de hermosa figura, natural de La Serena, descendiente de alglosajones, educado en el Queen ’ Street Intitution de Edimburgo, poderoso en riqueza”. Con estas palabras definía don José Arraño Acevedo a don Agustín Ross Edwards en su libro "Hombres y Cosas de Pichilemu", al comienzo del relato en que resume los aspectos de la vida de este nortino que un buen día se avecindo en estas tierras. Leer más...
Fascinado quedó don Agustín con la geografía de la costa colchagüina cuando la conoció a fines del siglo XIX, tomando la firme decisión de construir aquí un hermoso balneario al mas puro estilo europeo, para descanso de la sociedad chilena.

Compro entonces, en septiembre de 1885, a don Pedro Parga el terreno apropiado para el proyecto, iniciando de inmediato la construcción, desembolsando buena parte de su fortuna en ello.

Entre las obras que destacan de aquellos años están el Gran Hotel, los baños tibios al estilo europeo, y el Casino, este último construido entre 1906 y 1909, inclusive. Construyo también don Agustín Ross un correo, un telégrafo y un surtido almacén.

Comenzó a poco andar el desfile de las familias que escogían el incipiente Pichilemu para vacacionar, los paseos en el Parque era uno de sus atractivos. Para atender a tales visitantes don Agustín pronto proveyó su balneario de alcantarillado, lavandería, caballerizas, herrería, botica, panadería, pastelería, peluquería y una cancha de tenis. Todo ello muy bien concluido, con materiales de primera calidad, gran parte de ellos importados.

En aquella época en que el señor Ross se afanaba en su balneario, el gobierno de Chile creo la comuna de Pichilemu. Fue en 1891, aunque no fue sino hasta 1894 que se constituyó su primer municipio, entre cuyos regidores se contaba a don José María Caro Rodríguez, padre del futuro cardenal, quien fue elegido como primer alcalde.

Sólo en 1926, un 5 de enero, el ferrocarril llegaba a Pichilemu, dándose por concluida la obra del señor Ross, con este magno adelanto. Meses después, el 20 de octubre de 1926, fallecía don Agustín en Viña del Mar, luego de lo cual su sucesión dono a Pichilemu sus bosques, terrazas, parques, escalinatas, etc. con la condición de que todo fuera atendido dignamente.

 

El legado de don Agustín Ross Edwards

“Un joven de hermosa figura, natural de La Serena, descendiente de alglosajones, educado en el Queen ’ Street Intitution de Edimburgo, poderoso en riqueza”. Con estas palabras definía don José Arraño Acevedo a don Agustín Ross Edwards en su libro "Hombres y Cosas de Pichilemu", al comienzo del relato en que resume los aspectos de la vida de este nortino que un buen día se avecindo en estas tierras. Leer más...
Fascinado quedó don Agustín con la geografía de la costa colchagüina cuando la conoció a fines del siglo XIX, tomando la firme decisión de construir aquí un hermoso balneario al mas puro estilo europeo, para descanso de la sociedad chilena.

Compro entonces, en septiembre de 1885, a don Pedro Parga el terreno apropiado para el proyecto, iniciando de inmediato la construcción, desembolsando buena parte de su fortuna en ello.

Entre las obras que destacan de aquellos años están el Gran Hotel, los baños tibios al estilo europeo, y el Casino, este último construido entre 1906 y 1909, inclusive. Construyo también don Agustín Ross un correo, un telégrafo y un surtido almacén.

Comenzó a poco andar el desfile de las familias que escogían el incipiente Pichilemu para vacacionar, los paseos en el Parque era uno de sus atractivos. Para atender a tales visitantes don Agustín pronto proveyó su balneario de alcantarillado, lavandería, caballerizas, herrería, botica, panadería, pastelería, peluquería y una cancha de tenis. Todo ello muy bien concluido, con materiales de primera calidad, gran parte de ellos importados.

En aquella época en que el señor Ross se afanaba en su balneario, el gobierno de Chile creo la comuna de Pichilemu. Fue en 1891, aunque no fue sino hasta 1894 que se constituyó su primer municipio, entre cuyos regidores se contaba a don José María Caro Rodríguez, padre del futuro cardenal, quien fue elegido como primer alcalde.

Sólo en 1926, un 5 de enero, el ferrocarril llegaba a Pichilemu, dándose por concluida la obra del señor Ross, con este magno adelanto. Meses después, el 20 de octubre de 1926, fallecía don Agustín en Viña del Mar, luego de lo cual su sucesión dono a Pichilemu sus bosques, terrazas, parques, escalinatas, etc. con la condición de que todo fuera atendido dignamente.